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Terapia Transgeneracional

 

La terapia transgeneracional se centra en buscar el origen del motivo por el que una persona no puede avanzar en su vida en un determinado aspecto. El origen se estudia a través del árbol genealógico de cada persona para el conocimiento de sus antecedentes familiares, y así llegar a la comprensión de los conflictos no resueltos que trae en su historia personal y familiar.

La terapia valora todo lo recibido generación tras generación, indaga y busca las cargas que se han heredado de sus ancestros para conocer qué es lo que bloquea a una persona.

¿Cómo se trabaja la terapia Transgeneracional?

Análisis del Árbol Genealógico o Árbol Transgeneracional

La terapia transgeneracional utiliza una técnica profunda y simbólica para explorar el subconsciente, que a menudo gobierna nuestra vida sin que seamos plenamente conscientes de ello. A través del diseño y análisis del árbol genealógico, también conocido como árbol transgeneracional, se examinan diversos aspectos heredados de nuestra familia. Este árbol incluye:

• Herencia Genética: Los rasgos físicos y predisposiciones genéticas transmitidos de generación en generación.
• Emociones y Comportamientos: Las emociones, comportamientos y patrones de pensamiento que hemos heredado de nuestros ancestros.
• Sensaciones y Sufrimientos: Las experiencias emocionales, traumas y dolores que han sido parte de la historia familiar.
• Sueños y Esperanzas: Las aspiraciones, metas y deseos que se han transmitido dentro de la familia.

 

Mediante el estudio del árbol transgeneracional, se pueden identificar las raíces de diversos trastornos y problemas emocionales que una persona enfrenta. Problemas como la baja autoestima, la ansiedad, los miedos, la falta de afectividad y las dificultades en las relaciones interpersonales pueden estar profundamente arraigados en la historia familiar.

Sanar a través del árbol genealógico implica tomar conciencia de los patrones y traumas heredados. Al hacerlo, se abre la posibilidad de liberarse de estos patrones y encontrar un camino propio hacia el equilibrio y la paz interior. Este proceso no solo ofrece una comprensión más profunda de uno mismo, sino que también permite romper ciclos negativos y establecer nuevas formas de vivir y relacionarse con los demás.